Xiaomi reporta ganancias masivas y continúa su invasión del mercado con el gigante Redmi Note 9S

Un trimestre dorado impulsado por la diversificación

El gigante tecnológico chino Xiaomi sigue demostrando por qué es el tercer mayor fabricante de smartphones a nivel mundial. Este martes, la compañía reportó un salto del 22.3% en sus ingresos del tercer trimestre, una cifra que subraya el éxito de su estrategia agresiva de expansión y su reciente giro hacia los vehículos eléctricos. Los números son contundentes: los ingresos alcanzaron los 113.1 mil millones de yuanes (aproximadamente 15.9 mil millones de dólares) para el trimestre finalizado el 30 de septiembre. Aunque esta cifra quedó ligeramente por debajo de las expectativas de los analistas compiladas por LSEG, la verdadera sorpresa vino en la rentabilidad. El beneficio neto ajustado se disparó un 80.9% año tras año, alcanzando los 11.3 mil millones de yuanes y superando cómodamente las proyecciones del mercado. A pesar de una ligera caída en sus acciones en Hong Kong tras el cierre, el valor de la empresa ha subido más del 18% en lo que va del año, consolidando su posición en la industria.

La estrategia de inundar el mercado

Para entender cómo se logran estas cifras financieras, basta con mirar el ritmo frenético de lanzamientos de hardware de la marca. A veces, la velocidad de producción de Xiaomi roza lo absurdo; en lo que va del año, hemos visto la llegada de nada menos que 22 modelos diferentes entre todas sus submarcas. Esta táctica de saturación asegura que haya un teléfono para cada tipo de usuario y bolsillo. Uno de los últimos en unirse a este ejército de dispositivos es el Xiaomi Redmi Note 9S, un hermano del Note 9 y el modelo Pro, que llega para competir fuertemente en el segmento de la gama media con una propuesta clara: especificaciones sólidas a un precio de derribo, rondando los 229 euros al cambio. Sin embargo, esta estrategia de volumen a veces conlleva compromisos en el diseño y la ergonomía que vale la pena analizar de cerca.

Diseño y construcción: Un “ladrillo” de cristal

Al tener el Redmi Note 9S en la mano, la primera impresión es inevitable: es un dispositivo masivo. Aunque dicen que la belleza está en el interior, Xiaomi ha cuidado el exterior con acabados en Gorilla Glass 5 tanto en el frente como en la parte trasera, disponible en colores como el llamativo “azul aurora”. Los bordes curvos ayudan ligeramente al agarre, y se agradece, porque manejar este teléfono es un reto. Con 167 milímetros de alto y casi nueve milímetros de grosor, se siente grande y requiere casi obligatoriamente el uso de ambas manos. Afortunadamente, la capa de personalización MIUI permite deslizar el panel de notificaciones desde cualquier punto, pero alcanzar la parte superior de la pantalla en el uso diario sigue siendo complicado.

El problema del peso y el balance

Lo que realmente define la experiencia física de este terminal es su peso. Con 209 gramos, el Note 9S es pesado, pero el problema no es solo la cifra en la báscula, sino cómo está distribuida. A diferencia de otros competidores grandes como el Honor 9X Pro, que se siente equilibrado, el Redmi se inclina notablemente hacia la parte inferior. Al sostenerlo, se nota una carga extra en la base del teléfono, lo que cansa la muñeca tras periodos largos de uso. Esta pesadez tiene una justificación técnica lógica: bajo la carcasa se esconde una inmensa batería de 5,020 mAh. Es, en esencia, una “powerbank” con pantalla y cámaras pegadas a ella.

Especificaciones técnicas y rendimiento

Más allá de su ergonomía cuestionable, el hardware interno explica por qué estos teléfonos se venden tan bien y alimentan los reportes financieros positivos de la empresa. El equipo monta un panel IPS LCD de 6.67 pulgadas con resolución FullHD+, ideal para consumo multimedia si logras acomodarte al peso. En su interior, corre un procesador Snapdragon 720G acompañado de 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento ampliable, una configuración más que decente para su rango de precio. En el apartado fotográfico, no escatiman en números: una cámara principal de 48 megapíxeles, un gran angular, un macro y un sensor de profundidad. Sobre el papel, y considerando el precio, es una oferta tentadora que mantiene la rueda de ingresos de Xiaomi girando, aunque el usuario final tenga que lidiar con un dispositivo que prioriza la autonomía y el tamaño sobre la comodidad.

Lo que sigue para el gigante chino

Mientras productos como el Redmi Note 9S aseguran el flujo de caja en el mercado de consumo masivo, Xiaomi utiliza ese capital para financiar su próxima gran apuesta: los autos eléctricos. Con una base de usuarios sólida y una capacidad de producción que no muestra signos de desaceleración, la compañía parece tener los recursos necesarios para seguir diversificándose, incluso si eso significa que sus teléfonos sigan creciendo en tamaño y peso en el proceso.